La momificación en el antiguo Egipto: cómo conservaban a sus muertos los egipcios
La momificación fue la respuesta egipcia a una gran pregunta: ¿cómo mantener intacta a una persona para la eternidad? Durante casi tres mil años, los embalsamadores convirtieron un oficio práctico en un ritual sagrado, y los resultados aún reposan en las vitrinas de los museos, algunos con el cabello, la piel y las uñas conservados. Esta guía explica cómo funcionaba el proceso, quién podía costearlo y dónde ver momias auténticas en Egipto.
Por qué los egipcios conservaban a sus muertos
Los egipcios creían que el ka y el ba, dos partes del espíritu, necesitaban un cuerpo reconocible al que regresar tras la muerte. Los primeros enterramientos en la arena caliente del desierto secaban los cadáveres de forma natural, y de ahí surgió probablemente la idea. Cuando las tumbas sustituyeron a las fosas poco profundas, los cuerpos empezaron a descomponerse, así que los embalsamadores crearon métodos artificiales para imitar lo que el desierto hacía gratis. Conservar el cuerpo no era vanidad. Era la base de la vida en el más allá.
El proceso de embalsamamiento paso a paso
Extracción de los órganos
El trabajo duraba unos 70 días y se realizaba en un taller llamado wabet, o lugar puro. Los sacerdotes dirigían el ritual, y uno de ellos llevaba la máscara de chacal de Anubis, dios del embalsamamiento. El cerebro se extraía por la nariz con un instrumento en forma de gancho y se desechaba, ya que los egipcios no le veían utilidad. El hígado, los pulmones, el estómago y los intestinos se retiraban por un corte en el costado izquierdo, se secaban y se guardaban en cuatro vasos canopos, cada uno protegido por uno de los hijos de Horus. El corazón permanecía en el pecho, porque se creía que albergaba la inteligencia y que sería pesado en el juicio del más allá.
Secado con natrón
El cuerpo vacío se rellenaba y se cubría de natrón, una sal natural de Wadi Natrún, durante unos 40 días. La sal absorbía la humedad, principal causa de la descomposición. Después, los embalsamadores lavaban el cuerpo, lo frotaban con aceites, resinas y perfumes, y lo rellenaban con lino o serrín para devolverle una forma natural.
Vendaje y ritos finales
El vendaje llegaba al final. Cientos de metros de lino se colocaban en capas, con amuletos entre ellas y resina para pegar las tiras. El amuleto más conocido es el escarabajo situado sobre el corazón. Los sacerdotes recitaban fórmulas mientras trabajaban, y una máscara cubría el rostro. La ceremonia final de la apertura de la boca debía devolver al difunto la capacidad de respirar, comer y hablar en el otro mundo.
Quién podía costear la momificación
No todos recibían el tratamiento completo. El historiador griego Heródoto describió tres niveles de embalsamamiento, desde uno costoso, digno de un dios, hasta uno barato que apenas incluía una limpieza y un salado. Reyes, sacerdotes y altos funcionarios pagaban el trabajo más fino, mientras que las familias humildes se conformaban con métodos más sencillos. También se momificaban animales. Gatos, ibis, cocodrilos y otras criaturas sagradas se conservaban en cantidades enormes como ofrendas a los dioses.
Lo que revela la ciencia hoy
Las tomografías y los rayos X permiten hoy estudiar el interior de las momias sin desenvolverlas. Las imágenes muestran huesos rotos, dientes desgastados, arterias endurecidas, artritis e incluso amuletos ocultos, lo que ofrece un retrato sorprendentemente personal de la vida cotidiana a orillas del Nilo. Estos estudios confirman además la habilidad de los embalsamadores, pues algunos cuerpos han sobrevivido más de 3000 años.
Dónde ver momias en Egipto
En El Cairo, la Sala de las Momias Reales del Museo Nacional de la Civilización Egipcia exhibe a faraones como Ramsés II en un ambiente sereno y de luz tenue. El Museo Egipcio de la plaza Tahrir conserva momias de animales y ataúdes ricamente pintados. En Luxor, el Museo de la Momificación, junto a la corniche del Nilo, explica este arte con herramientas, vasos canopos y animales momificados, y la momia de Tutankamón reposa en su tumba del Valle de los Reyes. Las normas sobre fotografía cambian según el lugar, por lo que conviene consultarlas en la entrada.
Descúbranlo con un experto local
Las momias se entienden mucho mejor cuando alguien explica en qué fijarse. Un guía egiptólogo privado de Aten Tours puede conectar las vitrinas de los museos con las tumbas y templos donde se celebraban estos rituales, y organizar una ruta que combine El Cairo y Luxor sin pérdidas de tiempo. Contacten con Aten Tours para planificar un viaje en torno a los secretos funerarios del antiguo Egipto.